Acerca de Instrumenta Oaxaca
El 4 de enero de 1995, México pierde a una importante figura de la escena musical. El ejemplo del compositor y director mexicano Eduardo Mata, ha inspirado a Instrumenta Oaxaca en el desarrollo de sus actividades en torno a la creación, la educación, la investigación y la divulgación de la música.
En su memoria, nuestro programa permanente de desarrollo musical realiza sus actividades anuales en la Ciudad de México y Oaxaca, con la premisa de acceder a la excelencia musical, los objetivos de identificar y promover jóvenes talentos de la música para enriquecer una arista de la educación artística en nuestro país.
Instrumenta Oaxaca creó en 2003, un Premio Internacional de Dirección de Orquesta en honor al compositor mexicano Eduardo Mata.
Instrumenta Tradición / Instrumenta Verano / Instrumenta Contemporánea
El ocaso de la cultura decimonónica se anuncia desde las artes por la ruptura con la figuración realista en la plástica, por el rechazo de toda forma de continuidad narrativa en la literatura y por el abandono de las músicas que organizan forma, melodía y ritmo alrededor de la tonalidad. El resquebrajamiento de las certidumbres que había prometido el arte hasta entonces es iniciado en la música por Wagner, Mahler, Debussy y Schoenberg, pero es sellado en 1909 por una composición de este último: el Cuarteto de Cuerdas No. 2, música que, en palabras de su compositor, anuncia “la emancipación de la disonancia”. Esta obra representa la muerte de la tonalidad y a la vez el nacimiento de la Segunda Escuela de Viena, encabezada por el viejo maestro y sus discípulos Alban Berg y Anton Webern. Un siglo después, sus composiciones forman parte ineluctable de la historia de la música occidental. Sin ella no podemos entender el presente y por eso la recordamos hoy en Instrumenta.
IN MEMORIAM
EDUARDO MATA 1942 - 1995

Eduardo Mata dirige a la Orquesta Filarmónica de la Universidad
en el Colegio de las Vizcainas (México, D.F.)

Entrevista realizada por
Carmen Cirici-Ventalló.
Desde niño no tuve la menor duda de que un día estaría relacionado con la música. Hubo un momento en mi vida -entre los diez o doce años- en que me sentí inseguro dada la influencia de mis padres en cuanto a que la música no era una carrera cierta.
Ellos me consideraban inteligente, de acuerdo con los reportes de la escuela, y esperaban “cosas” de mí. Cuando entré en el Conservatorio, en 1954, fue con la condición de que las clases de música, incluidas en la secundaria general, fueran el complemento a la educación básica para que de allí pudiera, tal vez, pasar a una carrera profesional convencional, ya fueran la UNAM o en el Politécnico.
Esta actitud reflejaba la imagen que la clase media mexicana tenia de los músicos. Esa imagen está cambiando; hoy en día hay en México más fuentes de trabajo en la música, un auge, sobre todo en la llamada clásica, esto permite que los profesionales se dediquen y vivan exclusivamente de su carrera. En aquella época no era éste el caso.